domingo, 30 de diciembre de 2012

CANNABIS INDICA (hashish, marihuana).


"Los efectos de esta droga han sido descritos con frecuencia: trastornos en la percepción espacio-temporal, sensibilidad aguda para las impresiones, fuga de ideas, risa convulsiva, estupidez. La marihuana es un sensibilizador y sus efectos no siempre son agradables. Hace que una situación mala sea peor. La depresión se vuelve desesperación, la ansiedad pánico. Ya he mencionado mi horrible experiencia con marihuana  durante un período agudo de carencia de morfina. En cierta ocasión le di marihuana a un invitado que estaba ligeramente ansioso con respecto a algo («Estoy inquieto», había dicho). Tras fumar medio cigarrillo, se puso en pie de un salto y, gritando «¡Tengo miedo!», salió de la casa corriendo.
Un aspecto particularmente enervante de la intoxicación con marihuana es la perturbación de la orientación afectiva. No se sabe si algo gusta o no, si una sensación es agradable o desagradable.
El uso de la marihuana varía mucho con cada individuo. Unos la fuman constantemente, otros a veces, y a no pocos les desagrada de modo muy intenso. Parece que es especialmente impopular entre los morfinómanos, muchos de los cuales adoptan una actitud puritana con respecto a los fumadores de marihuana.
Los efectos desagradables de la marihuana se han exagerado mucho en Estados Unidos. Nuestra droga nacional es el alcohol. Tendemos a considerar el uso de cualquier otra droga con especial horror. Cualquiera que se entregue a esos vicios extranjeros se expone a la ruina completa de cuerpo y mente. La gente cree lo que quiere creer sin tener en cuenta los hechos. La marihuana no crea hábito. Nunca he observado que su uso moderado produzca efectos peligrosos. Las psicosis, por efecto de la droga, quizá sean consecuencia de un uso prolongado y excesivo."
Naked Lunch
William S. Burroughs

sábado, 29 de diciembre de 2012

viernes, 2 de noviembre de 2012

El mal


DFW

"En lo que a mí respecta, los últimos años de la era posmoderna han acabado pareciéndose un poco a como te sientes cuando estás en el instituto y tus padres se van de viaje y das una fiesta. Traes a todos tus amigos y das una fiesta salvaje, repugnante y fantástica. Durante un rato es genial ser libre y liberar, desaparecida y derrocada la autoridad parental, un goce dionisíaco tipo “el gato se ha ido, divirtámonos”. Pero después pasa el tiempo y la fiesta sube de volumen y se te acaban las drogas y nadie tiene dinero para comprar más, y empiezan a romperse y a volcarse cosas, y hay un cigarrillo encendido sobre el sofá, y tú eres el anfitrión y también es tu casa, y poco a poco empiezas a desear que tus padres vuelvan y restauren algún jodido orden en tu casa. No es una analogía perfecta, pero lo que percibo en mi generación de escritores e intelectuales o lo que sea es que son las 3:00 a.m. y el sofá tiene varios agujeros por quemaduras y alguien ha vomitado en el paragüero y estamos deseosos de que el disfrute se termine. La labor parricida de los fundadores posmodernos fue magnífica, pero el parricidio produce huérfanos, y no hay jolgorio suficiente que pueda compensar el hecho de que los escritores de mi edad hemos sido huérfanos literarios a lo largo de nuestros años de aprendizaje. En cierto modo sentimos el deseo de que algunos padres vuelvan. Y por supuesto nos inquieta el hecho de que deseemos que vuelvan. Quiero decir, ¿qué nos pasa? ¿Somos una panda de nenazas? ¿De verdad necesitamos autoridad y límites? Y, claro, la sensación más inquietante de todas es que gradualmente comenzamos a darnos cuenta de que, a decir verdad, esos padres no van a volver nunca. Lo que implica que nosotros vamos a tener que ser los padres." 
DFW

martes, 23 de octubre de 2012

JLG

"La Nouvelle Vague se define por la nostalgia de un cine que ya no existe. Resulta que, en el momento en que finalmente podemos hacer cine, ya no podemos hacer el cine que nos dio ganas de hacer cine."

Jean-Luc Godard, 1962.

sábado, 6 de octubre de 2012

Viaje II

“Varios días después, Murray acudió a mí interesándose por una atracción turística conocida como el establo más fotografiado de Norteamérica. Recorrimos treinta y cinco kilómetros a través de la campiña de Farmington. Se veían prados y huertos de manzanos. Los vastos campos aparecían surcados por blancas hileras de vallas. No tardaron en comenzar a verse los anuncios. EL ESTABLO MÁS FOTOGRAFIADO DE NORTEAMÉRICA. Contamos cinco de ellos antes de llegar al lugar... Avanzamos a lo largo de un sendero de ganado hasta el punto, ligeramente elevado, desde el que los visitantes tomaban sus fotografías. Todos los visitantes llevaban cámaras fotográficas; algunos incluso trípodes, teleobjetivos y juegos de filtros. En una cabina, un hombre vendía postales y diapositivas: imágenes del establo tomadas desde el mirador elevado. Permanecimos cerca de un bosquecillo de árboles y observamos a los fotógrafos. Murray guardó un largo silencio, garabateando notas a intervalos en una pequeña libreta.
  - Nadie ve el establo –dijo finalmente.
  A esto siguió un silencio igualmente prolongado.
  - Cuando uno ha visto los anuncios del establo, resulta imposible ver el establo en sí.
  Enmudeció una vez más. Los presentes abandonaban el mirador con sus cámaras y eran reemplazados inmediatamente por nuevos visitantes.
  - No estamos aquí para capturar una imagen sino para mantenerla. Cada fotografía no hace sino incrementar su aura. ¿Lo notas, Jack? Una acumulación de energías sin nombre.
  De nuevo un largo silencio. El hombre de la cabina seguía vendiendo postales y diapositivas.
  - El hecho de estar aquí constituye una suerte de rendición espiritual. Solo vemos aquello que ven los demás. Los miles que han acudido en el pasado, los que acudirán en el futuro. Hemos aceptado formar parte de una percepción colectiva y eso, literalmente, proporciona color a nuestra perspectiva. En cierto sentido es como una experiencia religiosa, igual que cualquier forma de turismo.
  De nuevo, silencio.
  - Están tomando fotos de gente tomando fotos –dijo.
  Durante un rato no pronunció palabra. Escuchábamos el incesante chasquido de los disparadores, el susurro de las manivelas que hacían avanzar los rollos de película.
  - ¿Cómo era el establo antes de ser fotografiado? –dijo-. ¿Qué aspecto tenía? ¿En qué sentido era similar o distinto al resto de los establos? Se trata de preguntas a las que no podemos responder porque hemos leído los anuncios, hemos visto a la gente disparando sus cámaras. No podemos evadirnos del aura. Formamos parte del aura. Estamos aquí, estamos ahora.
  Aquello pareció complacerle inmensamente.”

White Noise, Don DeLillo

jueves, 27 de septiembre de 2012

Viaje


I am alone
In the crowd
One of many
I stand singular

I stare far away
A woman’s back presses into me,
A man’s shoulder blade,
I am surrounded by limbs
And smells
And sounds

But what are these?
They vanish into air.

I disappear
I am not here
I hide within these forms
They allow my absence
I look out at you
But do you look back?
I draw within
I am gone.

Rosie Mullan


domingo, 18 de marzo de 2012

44


Lo aprendí con solamente veintiún o veintidós años, en el Centro Regional de Examen de la Agencia Tributaria de Peoria, donde me pasé dos veranos trabajando como chico del carrito. Y aquello, de acuerdo con los tipos que me consideraron apto para hacer carrera en la Agencia, me puso por encima de la media, el hecho de entender aquella verdad a una edad en que la mayoría de gente solamente está empezando a sospechar los principios básicos de la vida adulta: el hecho de que la vida no te debe nada; de que el sufrimiento adopta muchas formas; de que nadie te cuidará jamás como lo hacía tu madre; de que el corazón humano está chiflado.
Aprendí que el mundo de los hombres tal como existe hoy día es una burocracia. Se trata de una verdad obvia, por supuesto, aunque también es una verdad que causa enorme sufrimiento a quienes no la conocen.
Pero lo que es más importante, descubrí –de la única manera en que un hombre aprende realmente las cosas importantes- el verdadero talento que se requiere para triunfar en una burocracia. Me refiero a triunfar de verdad: a que te vaya bien, a marcar la diferencia, a servir. Descubrí la clave. La clave no es la eficiencia, ni la probidad, ni la reflexión, ni la sabiduría. No es la astucia política, el don de gentes, el cociente intelectual puro y duro, la lealtad, la amplitud de miras ni ninguna de esas cualidades que el mundo burocrático llama virtudes y que busca en sus test. La clave es cierta capacidad que subyace a todas estas cualidades, más o menos igual que la capacidad de respirar y bombear la sangre subyace a todos los pensamientos y acciones.
La clave burocrática subyacente es la capacidad para soportar el aburrimiento. Para operar con eficiencia en un entorno que descarta todo lo que es vital y humano. Para respirar, por así decirlo, sin aire.
La clave es la capacidad, ya sea innata o condicionada, para encontrar el otro lado del trabajo de a pie, de lo nimio, de lo que no tiene sentido, de lo repetitivo y de lo absurdamente complejo. Para ser, en pocas palabras, inmune al aburrimiento. Y en los años 1984 y 1985 yo conocí a dos hombres que lo eran.
Es la clave de la vida moderna. Si eres inmune al aburrimiento no hay literalmente nada que no puedas conseguir.

El rey pálido.
David Foster Wallace

miércoles, 7 de marzo de 2012

The most dangerous man

"The most dangerous man to any government is the man who is able to think things out for himself, without regard to the prevailing superstitions and taboos. Almost inevitably he comes to the conclusion that the government he lives under is dishonest, insane and intolerable, and so, if he is romantic, he tries to change it. And even if he is not romantic personally he is very apt to spread discontent among those who are".

H. L. Mencken

jueves, 1 de marzo de 2012

They're winning


They're winning
I know it's not fair, but what is?
I'm giving up hope.
I've stood in line so many times.
How could I do it all again?


They're starting
To run out of steam,
Fall to their knees.


The headaches and worries
And crying and bills to pay,
How could they keep it up so long?