martes, 16 de abril de 2013

Lo que Carver me enseñó.

Decálogo del escritor*

1. AMBICIÓN Y SUERTE. Para llegar a ser un buen escritor es necesario tener ambición y un poco de suerte. Demasiada ambición y mala suerte, o falta total de suerte, pueden ser letales. 

2. EL TALENTO NO LO ES TODO. Si bien tiene que haber talento, no te preocupes tanto por él. No conozco a ningún escritor que carezca de talento (algunos tienen en abundancia). 

3. MANERA ÚNICA Y EXACTA DE MIRAR LAS COSAS. El gran escritor es quien rehace el mundo de acuerdo a sus especificaciones, el que tiene una manera especial de ver las cosas y el que le da una expresión artística a esa manera. 

4. INNOVACIÓN FORMAL. No debes apropiarte de la peculiar sensibilidad de un autor con el pretexto de la innovación. Los reales experimentos tienen que volverla nueva, y en el proceso tienen que encontrar las cosas por sí mismos. 

5. PRECISIÓN Y EFECTIVIDAD. Es posible escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirle a esas cosas -­una silla, una cortina, un tenedor, una piedra- un poder inmenso, incluso perturbador. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo y producir un escalofrío en la espina dorsal del lector. 

6. NADA DE TRUCOS. Escribe con claridad. Los escritores no necesitan trucos ni artimañas. Una escritura demasiado ingeniosa puede llegar a ser en últimas aburrida. 

7. CUIDADO Y SELECCIÓN DE LO QUE SE ESCRIBE. Utiliza las palabras que sean apropiadas, con la puntuación en los lugares correctos para que puedan decir mejor lo que están destinadas a decir. 

8. NO TE QUEJES, NO DES EXPLICACIONES. Escribe con lo mejor de tus capacidades, de tus talentos, y entonces no te justifiques ni te disculpes. 

9. ACTO DE DESCUBRIMIENTO. Haz el cuento como si fuera un poema: una línea y luego la siguiente, y la siguiente; sin saber a dónde te diriges. No tardarás en ver un cuento, y sabrás que es tu cuento, el que habías deseado escribir. 

10. ATMÓSFERA DE AMENAZA. Inyéctale tensión a tu cuento, el sentimiento de que hay algo inminente.


*Inspirado en el ensayo On Writing de Raymond Carver. 


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