martes, 31 de enero de 2017

La desventaja de la gran literatura es que cualquier imbécil puede identificarse con ella

El único sentimiento real y vivaz: el interés.

Para muchos la “realidad” sólo significa lo que no está en orden.

Algunos usan la palabra “pensar” sólo para sus preocupaciones (“No puedo dejar de pensar en”).

Niños delante de la escuela privada: y yo pensé: “¡Ahí están los futuros delincuentes económicos!”

¿Cómo puedo estar frustrado si junto a mi cama tengo libros que todavía no leí?

“Realidad” ...con semejante denominación se honra lo que estorba en la vida.

Todas las obligaciones me siguen exigiendo un esfuerzo, una decisión... no puedo realizarlas como los otros.

Uno marca un número; es equivocado: contesta un niño que está solo y llora. También así puede comenzar una historia.

Colgar delante de mi casa un cartel con la advertencia: ¡Cuidado, en esta casa se lee!

En la calle, bajo el claro brillo de la mañana, había un auto vacío cuyos limpiaparabrisas estaban funcionando. (También así podría comenzar una historia).

De noche, los autos muertos frente a la ventana.

Alguien dijo mientras veía televisión: ¿por qué tiene que haber noticias todos los días?

Esperar delante de la máquina que salga la foto; pero en la foto saldría la cara de otra persona. Así podría comenzar una historia.

Él utiliza su falta de concentración como arma de resistencia.

Antes de entrar con las bolsas en la casa, se queda parada en la calle y espera algo, una solución a corto plazo.

Mejoría: he vuelto a confundir a gente en la calle con conocidos.

Una huida: una mujer persigue a un hombre. En la carretera, la mujer que persigue se arranca la peluca y se revela como hombre; el hombre que huye pierde el sombrero y se revela como mujer, y ambos caen, uno en brazos del otro.

Casi lamentamos que algunas personas mueran sin haberse consumado el asesinato para el que parecían predestinadas.

La mayoría de las veces estoy demasiado consciente para estar triste.

La mujer de la película de Truffaut se desmaya; la mujer de la película de Godard se masturba.

Estaba enojado con ella, porque ella no lo estaba.

Ya hace un día que el hombre está acostado a mi lado y recién ahora me doy cuenta de que sólo tiene un brazo.

A veces, viendo a alguien realizar la actividad más simple, por ejemplo, cortar una tela, siento que no estoy para nada en situación de colaborar.

En sueños vi mi espalda.

Una transformación: dejar que los otros piensen de mí “lo que quieran”.

Dormí tanto que, dormido, tuve una sensación de pérdida de tiempo.

No llevar equipaje, querer liberarse de él, la felicidad de las manos libres, “nada más que un cepillo de dientes”

Lo que dices sobre mí, por supuesto yo también me lo digo… pero quizás es bueno que me lo diga otro, muchas veces uno no se cree a sí mismo.

Momentos: cuando la noche ya tiene luces, salir, pararse junto a la puerta y respirar profundamente.

Antes de escribir, nervios monstruosos y al borde del delirio; y cuando leo lo escrito, parece tan tranquilo.

Orgullo por mi casi locura como por una meta alcanzada.

Inventar una máquina para no necesitar hablar (una máquina que ante la pregunta se pone en funcionamiento y responde por uno).

Al enterarme de la muerte de un amigo: la idea del mundo como una habitación, de la cual él ha desaparecido.

¿Por qué a veces consigo tranquilidad, confianza sólo cuando ataco a otros, cuando penetro en ellos con palabras que los desnudan, los corrigen, los destruyen?

Me miró con la melancolía infantil de una persona inútilmente enojada.

Le decimos a alguien que nos pide algo por teléfono: “Déjame pensarlo un par de días”. Y después, no pensamos ni un segundo en eso.

La desventaja de la gran literatura es que cualquier imbécil puede identificarse con ella.

Un corte en el film, que experimenté como un disparo.

Los maniquíes parecen cada vez más reales.

Sonó la puerta, pero cuando miré no había más que olor a perfume (comienzo de una historia).

Al ver a la mayoría de la gente: nunca leyeron nada que contara algo sobre la manera en que están de pie, en que caminan; nunca leyeron nada de nada… si no, serían distintos.

Felicidad… y al mismo tiempo la angustiosa intuición de que es algo excepcional.



lunes, 23 de enero de 2017

Una película soñada

"Como tantos niños solitarios, su problema no era la soledad en sí, sino el hecho de que nunca lo dejaban a solas para disfrutarla. Siempre había adultos bienintencionados que intentaban alegrarlo o aconsejarle; que lo sobornaban, lo intentaban engatusar o lo intimidaban para que se mostrara amistoso, para que hablara un poco o tomara un poco el aire. Los profesores siempre estaban pinchándolo e intentando ganárselo con sus datos y sus principios, cuando lo único que él necesitaba era que le dieran un montón de libros de texto y lo dejaran solo. Y lo peor de todo eran los demás niños, que por lo visto no podían jugar sin incluirlo a él en el caso de los juegos crueles y lo excluían de forma ostentosa cuando se trataba de juegos inocentes."

"Tal como han hecho desde tiempos inmemoriales los jóvenes sometidos a presión, decidieron tumbarse un rato y perder el tiempo."

"En aquellos días lejanos, la portada del cómic era un póster que anunciaba una película soñada, con una duración de dos segundos, que cobraba vida en la mente y desplegaba su esplendor justo antes de que uno abriera aquellos fajos grapados de papel basto y las luces se encendieran."


martes, 1 de noviembre de 2016

You hid your passion

“When I was young I didn’t have much, but I had comics. Friends were hard. Sports were hard. School was hard. Comics were easy.

Back then comics were something to be ashamed of. Comics were evidence that you couldn’t handle the every-day life. If you read comics you weren’t cool. If people found out you read comics, life got a little tougher for you.

So you hid it. You hid your collection. You hid your passion. You hid your nerd.

The end result of all that hiding was alienation, the sadly lingering sense that what you cared about, what really mattered to you was a thing to be mocked by everyone else. You were different. You were stupid. You were odd. You were less.

You were not normal.

Things have changed. A bit. Thankfully. But at its heart, I think comics is still a misfits’ medium. It’s a community of outsiders, a bunch of men and women who, for a myriad of reasons, have trouble conforming to the expected form, who seek a temporary escape from the good, hard pain that comes from pushing against the mold, hoping it’ll finally break.

Somehow panels and words, spandex and punching, they magically ease all that. It doesn’t make a ton of sense to me why. But I’ll take it”.

Tom King


jueves, 23 de junio de 2016

Alternate future universes

“There are no private lives. This is a most important aspect of modern life. As a science fiction writer, dealing with the future, I want to speak to this. That one of the biggest transformations we have seen in human life in our society is the diminution of the sphere of the private. That we must reasonably now all regard the fact that there are no secrets and nothing is private. Everything is public”.

“Science fiction involves a suspension of disbelief that is different than involved with fantasy. In fantasy, you never go back to believing that there are trolls, unicorns, witches, and so on. But in science fiction, you read it, and it’s not true now but there are things that are not true now that are going to be someday. Everybody knows that! And this creates a very strange feeling in a certain kind of person —a feeling that he is reading about reality, but he is disjointed from it only in temporal terms. It’s like all science fiction occurs in alternate future universes, so it could actually happen someday”.

“I write because there are not enough people in the world who can give me enough companionship”.

“The basic thing is, how frightened are you of chaos? And how happy are you with order?”


Me tranquilizó saber que no estaba del todo solo

“Hasta entonces nunca había creído o sospechado que pudiera tener un alma, pero en ese momento lo supe. También supe que mi alma era amistosa, que era mayor que yo y que lo único que le preocupaba era mi bienestar. Por comodidad, le puse el nombre de Joe. Me tranquilizó saber que no estaba del todo solo. Joe me ayudaba.”